martes, 28 de febrero de 2012

La ardilla roja (1993) - Julio Medem


Una noche estival Jota (un Nancho Novo dinámico, simpático y cómplice, cumbre de su fértil temporada en cine), al cual su novia acaba de abandonarle, decide poner fin a su vida arrojándose al mar de Donosti.
Un motorista tiene un accidente de moto y cae en la arena de la playa y acude a socorrerle. Alli descubre que es una chica, y la atiende, al descubrir que ha perdido la memoria y que no recuerda ni cómo se llama.
Jota hace creer a la chica que se llama Lisa (como su ex) y que salen desde hace varios años, y tras recuperarse la lleva a un camping que eligen juntos, LA ARDILLA ROJA, donde ella empezará a recordar y Jota hará lo impensable para retener a la chica y no ser descubierto en la mentira.
Además, Lisa demostrará a propios y extraños que su historia está repleta de secretos.
La ardilla roja nos muestra el poder de las casualidades y el destino buscado o encontrado, la necesidad de tener alguien cerca, de la compañia, del amor, de la posesión (Sin ella no puedo respirar, mis pulmones se colapsan etc...), de la magia y de los sueños, y tambien de la mentira y el misterio, en un juego reciproco de medias pistas sobre la recuperación (o no) de Lisa.
Las casualidades nos revelan numerosas tramas que no son paralelas, sino perpendiculares, como las ya comentadas del doctor y el "gasolinero" (solventes Chete Lera y Gustavo Salmerón), el misterioso conductor que atropella y se da a la fuga, los pasados tanto de Jota como de la joven Sofía, el matrimonio del camping y hasta incluso las misteriosas camareras del complejo, en una atmósfera conseguida gracias al estupendo trabajo tanto de Medem como de la montadora Mª Elena Sainz de Rozas y Gonzalo Berridi en la fotografia.
No es un drama ni una comedia al uso, y eso se vislumbra enseguida, reune una mezcla de géneros(tiene suspense y fábula fantástica además de comedia y drama, y mucho cine de autor) y no es ninguno al 100%, quemando la ortodoxia por los cimientos y luego apagándola a manguerazos frescos, nuevos y sugerentes.
Estoy de acuerdo en la fama maestril que atesora Julio Medem en determinadas secuencias para las que otros invertirian mucho menos tiempo y serían bastante más sosas o directas, en especial hincapié en las secuencias íntinas que aquí ya mueven el metraje, y que en LUCIA Y EL SEXO colmarían la pantalla, entre dos personajes a las que inflinge una complicidad basada en el ensueño, la mística y el mundo de lo irreal, siendo la mezcla ya marca de la casa y señal de distinción.Así, Medem da tanta importancia a los sueños de Lisa y Jota, o al juego que se traen del gato y el ratón, que a la trama realista del ex-marido que busca a su mujer.Esta fantasía y toque enrarecido lo componen también la habilidad de Jota con los reflejos, la capacidad de hipnotizar del chaval y la "vagina mordedora" de Lisa.
De todos modos, uno pasa la mayor parte de la pelicula divertido y estimulado, sabiendo que lo que ve es buen cine.
Aparte de la actuación de Novo, el reparto se completa con la actuación resaltable de Emma Suarez, objeto de deseo y obsesión de todos, y del matrimonio formado por el taxista Karra Elejalde y la buenaza María Barranco, no por cortos menos importantes.
El cine de Medem es muy musical, y en esta lo es por partida doble, por una parte la partitura casi obligada de Alberto Iglesias (obligada en el cine de Medem), atractiva e inquietante a partes iguales, y por otra la aportación de Medem escribiendo las letras de las canciones del grupo LAS MOSCAS de Jota (La ardilla roja y Elisa) que musicaba Suso Sáez y cantaba Tetxo Bengoetxea, ex-cantante de 21 japonesas.
A destacar, por último, el video-clip entre U2(Jota entre Bunbry y Bono) y Héroes del Silencio del single Elisa, no inserto específico aunque parezca lo contrario, sí importante en la trama.
Medem agradará a unos, y otros lo odiarán, pero se ha ganado un puesto de realizador con personalidad que otros no poseen.

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